De navegante español a guerrero maya

Mi nombre es Gonzalo Guerrero

 

Soy un jefe militar y defiendo estas tierras mayas que me ofrecieron una nueva vida

 

Corre el año de 1511, distintas embarcaciones van y vienen explorando estas nuevas tierras en busca de esclavos. Bajo las órdenes de Pedro de Valdivia zarpamos de Darién (Panamá) hacia los territorios de isla Fernandina; después de tres días en altamar una tormenta nos ha sacudido provocando el naufragio. Solo hemos llegado a tierra 8 marineros de los 20 que éramos.  Fuimos atacados y apresados por los nativos, ahora sé que se trata de los cocomes, pero mi compañero Jerónimo de Aguilar y yo hemos podido escapar, solo para ser recapturados por el cacique de Xamanhá (cerca del territorio que hoy es Playa del Carmen).

Vía remarq

He vivido como esclavo realizando arduas tareas agrícolas y construcciones para sus habitantes y su manera de convivir y el conocimiento de los señores caciques me han cautivado. Sin embargo esa noche escapé por el techo de palma del lugar donde me tenían cautivo. Caminé por 20 días en la densa selva comiendo frutos y hierbas que nunca había comido, cuidándome de animales asombrosos como el chul-ya (ocelotl en náhuatl).

He sido recapturado en Ichpaatún cerca de la bahía de Chactemol y enviado con el señor de Nachan Ca’an donde he trabajado haciendo tejidos. Sin embargo me he identificado tanto con los hábitos y costumbres del pueblo que los he comprendido. Poco a poco he ganado la confianza del cacique, como en aquel día mientras caminábamos cerca de la laguna cuando salvé la vida del señor gobernante ante el ataque de un caimán, valiéndome mi libertad. Ya como hombre libre pude compartir tácticas de ataque y defensa en combates contra otras tribus. Ahora he rapado mi cabello a su modo y participado en rituales para así estar a semejanza de los valientes guerreros; también he puesto tinta adornando mi piel. Ahora estoy unido en matrimonio con Zazil Há, hija del cacique, hemos procreado hijos, todos ellos bajo las costumbres y tradiciones de la gente de su madre.

Vía creceronline

Hernán Cortés desobedeciendo las órdenes de Diego Velazquez ha zarpado de Cubá y llegado a la isla de Cozumel, ha entrado en contacto con Jerónimo de Aguilar, quien a su vez me ha escrito para que a manera de rescate vaya con ellos. Lo que no comprenden es que yo aquí pertenezco ya.

“Hermano Aguilar, yo soy casado y tengo tres hijos, y tiénenme por cacique y capitán cuando hay guerras. Id vos con Dios, que yo tengo labrada la cara y horadadas las orejas. ¿Qué dirán de mí cuando me vean esos españoles ir de esta manera? Y ya veis estos mis hijicos cuán bonicos son”.

Comprendo y hago mío el miedo de la gente a la llegada de los ejércitos de conquista, sabiendo que probablemente miles de vidas se perderán, con ello cientos de años de tradiciones, sabiduría y enseñanzas acerca del cosmos que no podrán ser heredadas. Por eso ya he enseñado a los míos a no temer ante esas bestias que los blancos montan ni a las armas y artefactos con los que dan muerte a la población tras no querer abandonar sus sagradas creencias.

Vía TerapiaParaMéxico

Hoy me he enterado que ya han llegado a tierras del sur embarcaciones continentales bajo el mando del capitán Lorenzo de Godoy. He sido ordenado de apoyar a mis hermanos guerreros con canoas, así que hoy partimos mis hombres y yo hacia Ticamaya para hacer frente a los invasores. Han de saber que si esta es mi última batalla moriré orgulloso y amando estas tierras que me hicieron su hijo. Pido que cuiden de mis hijos que es lo más preciado que tengo.

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David de la Garza

Mercadólogo aficionado al skateboarding y el fútbol, disfrutando y descubriendo música siempre.