Lo que más extrañas de convivir con tus abuelos

 De la mano de mi abuela…

Convivir con tus abuelos es una experiencia única y enriquecedora. Siempre aprendemos tanto de ellos y representan ese lugar especial, casi mágico, donde redescubrimos el mundo. Nosotros como nietos los percibimos diferente a sus hijos, y ellos a nosotros también, por ello la relación siempre es muy especial entre abuelos y nietos.

 

1.- Escuchar sus historias

No cabe duda de que nuestros abuelos siempre tendrán historias interesantes que contar. Mi abuela, por ejemplo, nació durante la Revolución Mexicana y escucharla hablar sobre cómo mi familia huyó del conflicto era mejor que cualquier clase de historia. También me contaba historias sobre brujas que sobrevolaban los ranchos en busca de niños y de duendes traviesos que guardaban el fuego para cambiarlo por maíz. Ella me contaba esto con tanta certeza y naturalidad que incluso hoy siempre me aseguro de vigilar los bosques cuando viajo en carretera.

 

 

2.- Ver el mundo a través de sus ojos

Por más que luchemos, siempre atesoraremos el pasado y preferiremos ciertas cosas que poco a poco irán “pasando de moda,” Nuestros abuelos ya tienen un criterio definido y aunque viven en nuestra época moderna, nunca disfrutan del todo lo que nosotros adoramos. Siempre es interesante saber por qué mantienen esas preferencias. Al platicarlo con ellos, descubriremos nuevos platillos, libros, lugares y costumbres que omitíamos por considerarlas anticuadas.

Mi abuela disfrutaba mucho de las películas “de vaqueros y ladrones”, sobre todo porque siempre aparecían caballos y le recordaban mucho al rancho donde creció, yo aprendí a disfrutar de estas películas gracias a ella. También mi abuela gustaba de preparar salsa molcajeteada por la mañana y por la noche para comerla con tortilla recién hechas porque se le antojaba y no gustaba de comer algo más completo. Hasta la fecha no puedo comer sin acompañar mis alimentos con alguna salsa y un par de tortillas.

 

3.- Descubrir juntos

Tuve la fortuna de crecer junto a mi abuela y gracias a ello pude experimentar muchas cosas  por primera vez junto con ella. Por ejemplo, conocí los columpios ya que ella me hizo uno en un árbol. Cuenta la leyenda que ella me dio mi primer taco y también mi primer bocado de helado. Yo ya conocía el mar, pero descubrir la arena de Cancún junto a ella fue algo hermoso, sonreía como niña y sólo deseaba estar sentada jugando con la arena. Ella nunca fue defensora de la tecnología, pero todavía pudo disfrutar de las redes sociales, sobre todo de Youtube donde le ponía videos sobre toros y caballos.

 

 

4.- Explorar el pasado a través de sus pertenencias

Los abuelos siempre guardan tesoros desconocidos y extraños para nosotros. Explorar sus cosas siempre es toda una aventura y es algo que ellos también disfrutan ya que saben que es parte de su historia. Recuerdo haber encontrado entre las cosas de mi abuela cascos de motocicleta viejos, audífonos gigantes y uniformes de lugares desconocidos que alimentaron mi imaginación durante horas. En una ocasión encontramos un proyector viejo con una película animada a color, pero sin sonido. Fue toda una experiencia hacerlo funcionar y aunque ya habíamos visto la película en la televisión, volvimos a verla sin sonido sólo para disfrutar el triunfo.

 

5.- Aprender de sus enseñanzas

Los grandes consejos no tienen tiempo ni lugar. Por ello, a pesar de ser personas “fuera de tiempo”, la experiencia de nuestros abuelos los ha dotado de una fuente muy valiosa de conocimiento que debemos aprovechar. Hoy quizá no creeríamos que preparar un té con hojas de naranjo puede acabar con el malestar estomacal o que la miel sin procesar alivie la tos, pero estos remedios se han mantenido vigentes gracias a nuestros abuelos. Ahora sé que no era ninguna magia que mi abuela siempre supiera que darme al menos para calmar mi dolor o distraerme del mismo y así disimuladamente darme la medicina real que a mí me “sabía feo.”

 

 

Hoy mi abuela ya no está a mi lado, pero como siempre se la pasaba viajando, me gusta pensar que aún se encuentra en un viaje largo. Hasta la fecha, ninguna salsa o tortilla se acercan remotamente a las que ella me preparaba. Pero guardo un gran cariño y hermosos recuerdos, principalmente graciosos, que siempre me hacen sonreír. ¿Y tú qué experiencias has vivido con tus abuelos? ¡Compártelas con nosotros!

 

 

Dante Arias
Escritor y poeta. Se inspira con los dinosaurios y la pizza (pizzasaurios, quizá). Espera ser fósil.