Cinco cosas que no sabías sobre el equinoccio de Chichén Itzá

Siguiendo el rastro de la serpiente emplumada

Descubriendo los secretos

del descenso de Kukulcán 

Chichén Itzá es una de las ciudades mayas más conocidas a nivel mundial, fue inscrita en la lista del Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1988 y el 7 de julio de 2007, el Templo de Kukulkán fue reconocido como una de las Nuevas Siete Maravillas del Mundo Moderno. Al visitar este sitio arqueológico ubicado en Yucatán, México, te transportas al pasado en medio de una civilización que por sus conocimientos y perfeccionismo se convirtió en una de las más reconocidas a nivel mundial.

Al pensar en Chichén Itzá, seguramente lo primero que pasa por tu mente es el Templo de Kukulkán, conocido coloquialmente como El Castillo, y al pensar en éste,  seguramente lo primero que recuerdas es el gran fenómeno  de luces y sombras llamado equinoccio, ¿o no?

 

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A continuación enlistamos cinco cosas que probablemente no sabías sobre el equinoccio.

1.-  Los mayas consideraron  los movimientos de la Tierra para construir el Templo de Kukulkán

Si durante un año y desde un punto fijo observas el amanecer en el horizonte, podrás observar que el sol  aparece en diferentes posiciones a lo largo del mismo y su trayectoria en el cielo va cambiando. Esto es debido a los movimientos de rotación y traslación de la Tierra, así como la variante de su eclíptica y la inclinación del eje terrestre. Este movimiento aparente tiene una variación adicional si nos trasladamos a diferentes latitudes del planeta.

Los mayas consideraron todas estas variables y observaron los posibles fenómenos de luz y sombra generados día con día. Así, construyeron la gran pirámide de Kukulkán teniendo en cuenta todas estas variables, además de las consideraciones arquitectónicas, orientaron la fachada con una inclinación aproximada de 20° con respecto al norte geográfico.

2.- Lo que se ve son siete triángulos isósceles de luz invertidos.

Al atardecer de un día de equinoccio, se observa en la escalinata de la pirámide de Kukulkán una proyección solar serpentina, que consiste en siete triángulos isósceles de luz invertidos como resultado de la sombra que proyectan las nueve plataformas de ese edificio durante el ocaso. Conforme avanza el tiempo, parece descender del templo una serpiente y el último reducto de luz se proyecta en la cabeza de la serpiente emplumada que se encuentra en la base de la escalinata.

3.- Es un evento que ocurre dos veces al año.

Este fenómeno ocurre en marzo y septiembre, y puede observarse aproximadamente durante un período de cinco días en las fechas más próximas, la duración del efecto comienza aproximadamente 3 horas antes del ocaso, al principio de éstas horas se puede ver en el barandal de la escalera principal una forma de luz ondulada que poco a poco se va cerrando para formar 7 triángulos isósceles, los cuales solo pueden verse durante 10 minutos, después comienzan a desaparecer paulatinamente.

 

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4.- Existe otra pirámide donde también se puede ver el descenso de Kukulkán.

En la zona arqueológica de Mayapán ubicada también en Yucatán, existe una pirámide similar al Templo de Kukulkán pero más chica, la proyección ondulada del cuerpo de la serpiente también puede ser observada durante la puesta del Sol cerca de los equinoccios, sin embargo, debido al deterioro de la estructura, no se aprecia tan claramente como en El Castillo.

5.- ¿Qué significaba para los mayas?

Con el equinoccio de primavera los mayas iniciaban la siembra y con el equinoccio de otoño la cosecha. Consideraban esas fechas como tiempos sagrados.

Cada año, muchas personas viajan de todo el mundo y se reúnen al pie del gran Templo de Kukulkán en Chichén Itzá a observar este fenómeno único de la cultura maya. Los visitantes suelen vestir ropa blanca con el fin de alejar “las malas vibraciones” y atraer energía positiva de cara al nuevo sol que brilló con toda su intensidad.

¿Lo has vivido? Cuéntanos tu experiencia.